POR ARABELA GARCIA
Vaya sacudida la que vivimos en Matamoros con el reciente encuentro binacional. Hacía falta un baño de realidad colectiva, cruda y sin anestesia, para ver el tamaño del bache en el que estamos parados.
Fue un gran evento local. De esos donde los empresarios y los trabajadores verdaderamente se ponen las pilas y demuestran que, cuando el barco se hunde, son los primeros en agarrar las cubetas para sacar el agua.
Sin embargo, en este juego de béisbol de alta tensión que es la economía, donde todos se la tienen que jugar en equipo, sigue faltando un jugador que anda de flojo, sordo y peligrosamente ausente: el gobierno.
Juan José Sierra, líder de Coparmex, soltó una bomba: la extorsión tiene de rodillas a miles de negocios en el país. Cinco de cada diez empresarios han sido víctimas de un delito.
El cobro de piso y el robo de mercancías están matando a los pequeños negocios. Lo peor es que el 97% no denuncia por miedo a las represalias y por la total falta de confianza en la autoridad. Si el gobierno cree que con discursos va a parar esto, la realidad les metió un jonrón en la cara.
Por el lado de los transportistas, la cosa da miedo. Augusto Ramos y Rómulo Mejía dieron cifras de terror: 1,270 robos con violencia y 15 choferes asesinados en los últimos seis meses.
Por eso hay un déficit de 90,000 operadores en el país, y Matamoros la está pasando muy mal por la falta de conductores. El oficio que antes pasaba de padres a hijos ya se murió; nadie quiere mandar a sus hijos a morir a la carretera.
Para colmo, los camiones que mueven el 85% de la economía tienen que sortear criminales y, además, tragarse la asfixia de los retenes entre estados. Esos filtros no agarran malandros; solo retrasan el progreso y huelen a pura corrupción.
Ahí es donde entra el fuerte llamado de Tereso Medina de la CTM nacional, respaldado aquí por Juan Villafuerte y Dolores Ramírez de Coparmex. Matamoros ya perdió más de 20,000 empleos. La única forma de salir del hoyo es cuidar la estabilidad laboral, esa que toma años armar y un segundo destruir.
“No somos modas de cada seis años”, tiró Medina. Las empresas y los sindicatos se quedan; los políticos se van. Ya es hora de que entiendan que los gobiernos no crean empleos; solo los facilitan o los echan a perder.
Para salir adelante, necesitamos que el gobierno deje el drama y se ponga a jugar su papel en seguridad y presupuesto. Los trabajadores y sus familias deben ir primero. Es momento de jalar parejo: empresas, sindicatos, escuelas y medios. Si no hay paz laboral y seguridad en las carreteras, las empresas se van a ir con su dinero a otro lado.
El juego está en la última entrada, tenemos las bases llenas de problemas y las autoridades siguen sin querer batear. O despiertan ya, o nos va a llevar la corriente a todos.
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