Redacción
Tamaulipas.
El panorama para el grupo político del exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca dentro del Partido Acción Nacional en Tamaulipas ha pasado de la imposición absoluta al ridículo electoral interno. La reciente odisea para lograr el registro de Omeheira López Reyna y Raúl García de Coss para la dirigencia del Comité Directivo Estatal no solo evidencia el rechazo de la militancia de a pie, sino el desgaste terminal de una estructura que alguna vez controló el estado con puño de hierro.
El portazo de la militancia: ni 200 firmas
El proceso interno del PAN, diseñado para que la militancia elija de forma directa a su próximo presidente estatal, desnudó la realidad de los alfiles de Cabeza de Vaca. Ante la convocatoria para recolectar las firmas de apoyo de la base panista —el termómetro real del peso político en las calles y comités locales—, la respuesta fue un silencio sepulcral.
Fuentes internas confirman que los aspirantes cabecistas no lograron reunir ni 200 firmas entre los miles de militantes con derecho a voto en el estado. Este vacío de la base panista no es un dato menor: representa una declaratoria de abandono y un cobro de facturas pendientes a una forma de hacer política basada en el control remoto y el beneficio de unos cuantos.
La “salvación” de los 30 consejeros: un registro de papel
Ante el fracaso rotundo en las bases y para evitar la humillación de quedar fuera antes de empezar, el padrino político del grupo tuvo que activar el “plan de emergencia”: recurrir a la burocracia partidista. Optaron por la vía corta y artificial de registrar a la fórmula mediante la firma de 30 consejeros estatales, una élite que aún responde a las viejas inercias del exmandatario.
Si bien las reglas del partido permiten este método de registro, políticamente el mensaje es devastador y raya en la broma de mal gusto. ¿Cómo pretende una fórmula dirigir un partido votado por la militancia directa si no es capaz de convencer a un par de centenares de esos mismos militantes para que les regalen una firma de apoyo?
Registrarse por la vía del Consejo, tras haber sido rechazados por la militancia, es entrar a la contienda con un tanque de oxígeno artificial y la legitimidad fracturada.
Camino a una derrota estrepitosa
La necedad de mantener el control de las siglas del PAN en Tamaulipas mediante candidaturas que carecen de simpatía real parece más un acto de supervivencia personal que una estrategia competitiva. Con una militancia que ya no responde a los viejos llamados y que activamente les da la espalda negándoles el apoyo básico, el panorama para el cabecismo en esta elección interna se perfila hacia una derrota estrepitosa.
El panismo tamaulipeco parece estar listo para pasar la página de una de sus épocas más polarizantes, dejando en claro que el poder de firma de unos pocos consejeros no alcanzará para frenar el juicio de las urnas internas.

