Por Martín Díaz / Periodismo con Firma
La política en Tamaulipas ha entrado en esa fase crítica donde las propuestas ceden el paso a las vísceras. En el camino hacia la definición de la candidatura de Morena a la gubernatura, los incidentes recientes no solo exponen la fragilidad de ciertos liderazgos, sino que revelan un síntoma inequívoco: la desesperación de quienes ven que se están quedando fuera de la competencia.
La Cobardía del Anonimato
El ataque sistemático contra el periodista Armando Orta en redes sociales es una señal de alarma que no debe ignorarse. No se trata de una crítica legítima, sino de una campaña de injurias y difamaciones orquestada desde las sombras. El “pecado” de Orta fue ejercer el periodismo: cuestionar, incomodar y confrontar.
Resulta revelador que la embestida coincida con episodios donde la senadora Olga Sosa perdió el control ante el escrutinio público. En el manual de la vieja política, cuando los argumentos se agotan, se activa el presupuesto para la guerra sucia. El ataque anónimo no es poder; es la confesión de una incapacidad para debatir de frente.
El Estigma del “Chayote” como Escudo
Por otro lado, el senador José Ramón Gómez Leal ha optado por una narrativa desgastada: llamar “chayoteros” a quienes lo critican. Al acusar a alcaldes de pagar ataques mediáticos, “El JR” lanza un dardo con remitente claro hacia Carmen Lilia Canturosas.
Esta retórica busca deslegitimar cualquier cuestionamiento profesional, reduciéndolo a una transacción económica. Es una estrategia de defensa que, paradójicamente, lo deja en una posición de debilidad. Al generalizar y atacar al gremio, el senador no solo muestra intolerancia, sino que intenta crear una cortina de humo sobre su rezagada posición en la contienda.
Análisis de Escenario: El Factor Distancia
En cualquier competencia, existe una regla de oro: el que va ganando no voltea. Quien lidera la carrera está concentrado en la meta y en su propia estrategia; no tiene tiempo ni necesidad de despotricar contra los que vienen atrás.
Conclusión: Las reacciones de Sosa y Gómez Leal sugieren que la alcaldesa de Nuevo Laredo ha logrado consolidar una ventaja que hoy los tiene operando bajo un estado de emergencia.
La violencia digital contra periodistas y el discurso de confrontación son las herramientas de quienes se saben superados. En Tamaulipas, los aspirantes deberían recordar que el electorado hoy lee entre líneas: gritar más fuerte o atacar desde el anonimato no es síntoma de fuerza, sino el último recurso de quien se sabe ya fuera de la contienda.

